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Cataratas de Iguazú

El viaje a las Cataratas de Iguazú lo realicé junto con mi novio el año 2015, por lo que haré todo el esfuerzo de recordar cada detalle y así dejarles las mayores recomendaciones e itinerarios posible.

Nos fuimos con mi novio por 7 días y 6 noches, llegamos en la tarde tipo 17 horas por lo que ese día fue de averiguación para el parque y descansar del vuelo, el cual duró aproximadamente 5 horas, desde Santiago a Puerto de Iguazú, haciendo una escala en Buenos Aires.

Lo bueno del aeropuerto en Buenos Aires que se puede salir de él, por lo que mientras esperábamos en la escala fuimos a recorrer la costanera que queda justo en frente.

Vista de costanera en Buenos Aires. La gente puede pescar en ella.

Desde el aeropuerto de Puerto de Iguazú hay que tomar taxi, transfer o hacer dedo (pedir que lo lleven), ya que no hay otro transporte que llegue a la ciudad. La transfer nos salió 90 pesos argentinos y va repartiendo a la gente según su hostal. Nosotros nos alojamos en la Residencial Amigos, la cual recomiendo, el personal muy amable y siempre estaban dispuestos a orientarnos para conocer la mayor cantidad de lugares posibles.

Nuestro «primer» día oficial de conocer, fuimos al Parque Nacional de Iguazú. Para llegar a él pasan buses bastante seguido por la avenida principal (preguntar en el lugar ya que no recuerdo el nombre de la calle). Los buses tienen su horario,  por lo que hay que estar atento para el de regreso.

Horario de linea de buses Río Uruguay.

El primer sendero que hicimos fue Sendero Verde, que es uno muy corto que lleva al centro del parque, donde se separan los caminos para los distintos circuitos. Luego teníamos 2 opciones: esperar un tren que acerca al inicio del circuito Garganta del diablo o simplemente subir caminando completamente el trayecto, pero eran unas cuantas horas si es que mi memoria no me falla. ¿Cúal elegimos?, Si, efectivamente esperamos el tren, por un tema de ahorrar tiempo, lo prometo jejeje.

Una vez el tren llega a destino inicia «oficialmente» el circuito Garganta del Diablo, que es el que te lleva a ver las cataratas desde arriba.

Llegando al final del circuito Garganta del Diablo.
Una de las vistas desde el mirador en Garganta del Diablo

Lo que les puedo decir del final de este sendero es que simplemente tienen que vivirlo, yo nunca había visto algo así, es algo imponente y hermoso, además mientras observaba la caída del agua me preguntaba como no se acaba si cae tanta jejeje.

Después de las respectivas fotos y observar durante largo rato la caída de agua, nos ofrecían una opción de regreso por el río, pagado por supuesto, pero accesible, por lo que aceptamos. El guía nos comentaba acerca de flora y fauna del lugar mientras íbamos por el río navegando. Vimos un caíman en estado salvaje, pero durmiendo por suerte.

Ya de regreso al inicio del circuito, fuimos a comer algo, y nos llegaron unas curiosas visitas: unos lindos coatí. Es muy común verlos libremente, buscando comida siempre, aunque está prohibido alimentarlos, ellos la buscan solos y se llegan a meter en los bolsos a buscar. Siempre hay que tener cuidado ya que se ven muy lindos y tiernos, pero hay que tener en cuenta que son animales en estado salvaje y pueden morder o rasguñar si se sientes atacados, aunque no les miento las ganas de tocarlos y acariciarlos siempre va a estar.

Un pequeño amigo curioso

Luego seguimos recorriendo, averiguamos en el mapa que dan en la entrada los senderos no más por la hora de cierre del parque (creo que a las 18:00 horas) y fuimos conociendo distintos saltos y bellos paisajes.

Ya de regreso a la residencial, nos bañamos en la piscina, nos pusimos cómodos y cenamos. La cocina está libre hasta las 12 de la noche.

Al otro día, volvimos a ir al Parque Nacional Iguazú y esta vez hicimos el sendero Macuco, el cual dura 2 horas solo ida, en un sendero recto entre la selva. Si tienen suerte se pueden ver animales en estado salvaje pasando por ahí, nosotros vimos a una familia de Coatíes cruzando de un lado a otro.

El premio del final del circuito es un salto enorme que forma una especie de piscina natural en donde la gente se puede bañar y llegar incluso a los pies del salto. Nos bañamos por supuesto, aunque yo sufrí mucho porque el agua es demasiado fría, por lo que no me mojé mas allá de la cintura.

De regreso, hicimos el último circuito principal que lleva a ver las cataratas por debajo, es realmente increíble, y de recomendación: siempre tengan ropa de cambio, ya que ponerse cerca de la caída los deja completamente mojados, pero sin duda tienen que hacerlo.

Y se nos hizo costumbre ya en la residencial, primero piscina y luego cenar.

Al otro día fuimos al terminal y  fuimos a Foz de Iguazú, que es la ciudad del lado brasileño. Al llegar primero fuimos al Parque de las Aves, el cual lo recomiendo 100%, al medio del parque tiene para comer cosas típicas de allá, no recuerdo el nombre pero probamos un postre demasiado rico (les dejo la foto) y prueben el agua de coco que para mi gusto no es tan rica, pero si algo realmente refrescante para el calor que hace.

Tucán.

Después de recorrer el parque, uno cruza la calle y llega al Parque Nacional de Iguazú, lado brasileño. La entrada cuesta 300 pesos argentinos (no es necesario cambiar reales, aceptan pesos argentinos) a extranjeros y se recorre fácil en una tarde o un día con mucha, mucha calma.

Bueno nosotros, como no todo es color de rosa, aquí les dejo una historia triste: teníamos que estar de vuelta a las 17 ya que el bus de regreso a Argentina salía a esa hora, por lo que recorrimos el parque relativamente apurados. La vuelta si fue rápida y si corrimos, y adivinen: EL BUS SE FUE SIN NOSOTROS!. Quedamos literalmente abandonados en Brasil. Fuimos a preguntar a otro bus que si había visto el que veníamos y dijo que él lo vio salir como 5 minutos antes de las 17 (nosotros llegamos como 3 minutos antes). Y ahí fue el ¿que hacemos?, entre risa y enojo, lo único que pudimos hacer fue pagar taxi que nos cobro 260 pesos por los 2 para ir a Puerto de Iguazú. Le dijimos que nos dejara en el terminal y fuimos a reclamar. Se nos imagina que estaban acostumbrado  a que les pasara algo así ya que no hicieron preguntas, simplemente nos devolvieron el dinero que correspondía al regreso a ambos.

Al otro día tomamos un tour que nos llevó a la represa Itaipú, en Paraguay, a Costa del Este y al museo de cera en Brasil. Si pueden hacerlo se los recomiendo, al menos el de la represa, yo nunca había visto una y quedé asombrada. En cuanto a Ciudad del Este, es más para ir a comprar cosas electrónicas más baratas.

Homero Simpson en el Museo de cera de Foz de Iguazú

Y como no hay primera sin segunda, ni segunda sin tercera, al otro día nos repetimos nuevamente Puerto de Iguazú, lado Argentino. Hicimos un tour en lancha que llevan debajo de las cataratas, es muy divertido y después nos repetimos los circuitos que más nos gustaron y que alcanzábamos.

El bus que se toma de regreso desde el Parque es el mismo que deja en las tres fronteras, por lo que no nos bajamos en nuestra parada habitual hacia la residencial, si no que seguimos de largo y las fuimos a conocer. Cada una hora dan un espectáculo con luces, y a un costado hay diferentes artesanías en donde se pueden comprar recuerdos.

A la derecha Brasil, a la izquierda Paraguay.

Y al otro día tristemente nos tuvimos que devolver ya a nuestra ciudad y a la realidad, pero sin duda este viaje fue hermoso y lo aprovechamos al máximo. 100% recomendado.

No dudes en contactarme si tienes alguna duda en específico o si tienes algo más que aportar al relato.

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